sábado, 24 de septiembre de 2016

País normal

Las tapas de Clarin cuándo refieren al gobierno de la banda expresan situaciones normales, un país normal, con sus conflictos normales, como para que la gente se despreocupe o ni siquiera trate de enterarse un poco mas. Enfoca al matrimonio presidencial como una pareja de tórtolos felices, siempre con su vástago a cuestas, una esposa como las de antes, subordinada a su marido y un presidente que derrama voluntad pero inhábil en su discurso, propio de personas serias que se nutren de fuentes alejadas de la política sucia. Cuándo señala corrupción mira para el lado del gobierno anterior y lo destaca ampliamente, y si es posible con fotos de explanadas repletas de dinero y acusando al kirchnerismo de haberselo robado. Entonces, la comunidad idiotizada, esa que se despreocupa de la situación del país porque Clarin le dice que no hay motivos de preocupación en un país normal, asiste asombrada e indignada ante estos hechos vergonzosos y pide condenas severas. Cuándo Clarin se refiere a reclamos populares o gremiales lo expresa en un tono neutro, no se bandea para ningun lado, por las dudas, y es la sociedad cooptada la que define estos reclamos con paros y movilizaciones como algo típico del folcklore sociopolítico argentino y hasta llega a emitir su posición contraria con "estos paros que no conducen a nada". O sea, Clarin te hace un paquete de país con tan lindo envoltorio que es muy difícil que el 51% no compre. La esperanza que nos queda es que se arrepientan pronto de su compra.

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